Perina por el mundo:

Programa del 18/8/2014

El amor sigue sin nosotros

Median cincuenta y seis años entre dos sucesos ocurridos en Buenos Aires en el mismo lugar –las cercanías del Obelisco– que signan los márgenes de esta historia: una misa celebrada por la salud de Eva Perón y una manifestación de las clases medias que fue disuelta por fuerzas parapoliciales. Pero ¿qué contenido, qué andanzas limitan esos dos hechos? Evaristo, que a los quince años había quedado enredado, por amor a Teresa –uno de esos amores candorosos y decisivos de la adolescencia–, en la riesgosa peripecia de una célula terrorista, vuelve al país después de más de cinco lustros de exilio. Y vuelve para perpetrar una estafa. Muchos de sus viejos afectos reaparecen; entre ellos, Laura. Extramuros de esos amores sucesivamente jaqueados por la política y por la codicia, de esas parejas que se rinden ante altares falsos, hay un país cada vez más entristecido que quizá se les asemeja.
[ Marcelo Gioffré | 7-8-2016 ]

En la calurosa mañana de domingo las calles de Liubliana, la capital de Eslovenia, estaban casi vacías. Caminé por la calle Tomsiceva y, después de pasar la Ópera, llegué al edificio de la Moderna Galerija. Me intrigaba particularmente una exposición llamada Monumentos inapropiados, Memorial sobre el turismo en la Yugoslavia socialista. Albergada en el subsuelo del edificio, casi escondida, consistía en exhibir documentación de todos los parques memoriales que el mariscal Josip Broz Tito y sus delegados habían mandado construir en las diversas naciones. En casi todos los casos, el objetivo consistía en homenajear al movimiento partisano y la llamada lucha por la liberación nacional que, encabezada justamente por Tito, emprendieron a partir de 1941 contra el grupo nacionalista Chetniks, que apoyaba la continuidad de la monarquía y tenía un carácter proservio. La población apoyó en su momento a los partisanos dado que escondían su matiz comunista y totalitario detrás de otras características más amables: la lucha contra el nazismo y la aparente aceptación de la diversidad de las naciones. Una rareza: al ganar, construyeron otro nazismo y desquiciaron las naciones.

Sobre todo a partir de los años 60 y 70, el régimen comunista inició la construcción de parques turísticos, ... Leer completo

Marcelo Gioffré

LÓPEZ, EL ASTERISCO
[2 May 2008 | No Comment | 153 views]

Se cumplieron treinta años del emblemático gol de Maradona con la mano: la mano de Dios. Es el átomo de corrupción, la trampa en su expresión más inocente. Coincidentemente se estrenó en la Argentina el film del veterano director italiano Antonio Capuano Historias napolitanas. El personaje central, fanático de Maradona, rodeado de la memorabilia atesorada en una vitrina, cuenta el último día del ídolo en Nápoles, el 1º de abril de 1991, después de que le diera positivo un control antidoping. Maradona agarró su auto, cargó a su familia, se fue hasta el aeropuerto de Fiumicino y huyó. ¿Por qué?, le preguntan al biógrafo. Responde: porque es argentino.

La Argentina en general y el peronismo en particular han seguido un cursus honorum de corrupción. Se ha ido perfeccionando la tecnología del robo. Juan Duarte fue un símbolo de corrupción en los años 50, pero con su misteriosa muerte la carrera delictiva rápidamente abortó. Con Menem la operatoria se refinó: los sobresueldos y las comisiones en las privatizaciones parecían constituir una suerte de sistema. El kirchnerismo no sólo mejoró esa técnica sino que, como señaló recientemente la Cámara Federal, montó “una generalizada matriz delictiva”. Fue otro paso: no se quedaban ya con ...

Marcelo Gioffré

CUMBRE PERONISTA EN ROMA
[2 May 2008 | No Comment | 153 views]

Durante la dictadura militar, me resultaba de un coraje admirable la actitud de Hebe de Bonafini. No importan los errores instrumentales ni los matices, lo que sí importa es que este grupo de mujeres logró darle centralidad al problema de la represión ilegal, y que, con persistencia y enjundia a pesar del paso de los años y de su propio envejecimiento, mantuvieron vivo un tema que hace, como Argelia para Francia, a los subsuelos simbólicos de nuestra historia reciente. Sin esa entretela crucial de la lucha armada de los 70 la Argentina no se entiende.

Conocí a Hebe de Bonafini a principios de 1984 en la puerta del Teatro San Martín, en la calle Corrientes. Para los jóvenes con inquietudes intelectuales, la calle Corrientes con sus librerías de viejo, cines y teatros, en aquella época, era una galería a cielo abierto. Bonafini, que ya era un mito planetario, andaba sola y se puso a conversar conmigo sobre un punto específico: Alfonsín había previsto una primera etapa de juzgamiento de los represores con un tribunal militar, pero si ese tribunal no se expedía en un plazo perentorio, las causas pasaban automáticamente a la Justicia penal común. Los dos queríamos que los represores ...