EL MEMORABLE ESCARMIENTO*
[ Marcelo Gioffré | 23/9/2009 ]
Cuando el Estado intervino en el mercado de los alquileres, congelándolos, la consecuencia fue que se retrajo la oferta, se dejó de edificar y los precios de los alquileres subieron. Mariano Moreno, a quien algunos comentaristas que escriben sobre historia quieren hacer pasar por un desaparecido, dijo el 12 de abril de 1808: “Cualquier protección, privilegio u ordenanza a favor de los inquilinos arruinará a los propietarios y, con el tiempo, se conocerá que no reportaron aquéllos un verdadero beneficio: esto es conforme a la naturaleza de las cosas… El interés sabe más que el celo… Déjese al propietario la libertad de pedir, que a la vista de su ganancia se tomará por negocio edificar y… siendo más las casas que los inquilinos darán estos la ley, del mismo modo que la dan los propietarios cuando son más los inquilinos que las casas”. ¿Era o no Moreno un liberal? Confundir a Moreno con un izquierdista, como hacen Pigna, Galasso o Puiggrós, es como confundir la leche con el lecho o el óvalo con el óvulo. Cuando en 2002 se dictaron normas que acompañaban la devaluación, pesificando los contratos hipotecarios, sellaron la suerte del crédito para vivienda. Mientras en los años 90 se conseguían préstamos, aun teniendo un mal status crediticio, al 15 ó 18 % anual, hoy hay muy poco y el interés ronda el 30 %. ¿Quién va a prestar dinero en un país donde las cláusulas de los contratos se transforman, por decisión del Príncipe, en papel pintado? El que tiene dinero disponible prefiere guardarlo sin obtener utilidad alguna a exponerlo a eventuales peripecias dirigistas. Al lanzar el kirchnerismo la andanada de medidas para arruinar al Grupo Clarín, a guisa de memorable escarmiento por no haberlos acompañado en las últimas elecciones, ¿no está jugando con otro sector de la economía, esta vez crucial por motivos republicanos? Primero lo atacó en el negocio del fútbol, ahora lo amenaza con una ley que le quitará virtualmente Canal 13, la señal TN y muchos otros medios. Es probable incluso que haya nuevas hostilidades. Las acciones de Clarín que cotizaban en bolsa ya se desplomaron. El mensaje es: si se portan mal, les pasa esto. Bajo este paradigma, es mejor ser dócil, ser amigo del gobernante. ¿Quién va a pensar en levantar una empresa periodística independiente, en el futuro de la Argentina, si este escarmiento prospera? Volvamos a Moreno. El 21 de junio de 1810 escribió en La Gaceta: “Si no se da una absoluta libertad para hablar… los pueblos correrán de error en error, y de preocupación en preocupación, y harán la desdicha de su existencia…, no se adelantarán las artes ni los conocimientos útiles, porque no teniendo libertad de pensamiento se seguirán respetando los absurdos que han consagrado nuestros padres”. Es que Moreno era liberal pero no conservador. Nunca escribí en Clarín, aunque sí lo hago en uno de sus diarios del interior, el gran Suplemento Cultural de Los Andes que dirigiera Antonio Di Benedetto, pero creo que Moreno, al unir las dos citas, nos da la clave: libertad de empresa para que las ideas fluyan. Recuerdo que en 2007, cuando Clarín denunció a Picolotti, le pregunté a Miguel Wiñazki, un gran intelectual y editor de Clarín, si recién entonces advertía el diario la corrupción y los errores del kirchnerismo. Me respondió que hasta ese momento las noticias contra el gobierno no vendían diarios y que ellos se dedicaban a vender diarios. Prefiero que haya sucedido ese populismo de mercado y no que los medios estén atomizados hasta perder totalmente su espesor como cuarto poder, o que estén en manos cercanas al gobierno, o del patético pero aún influyente círculo áulico del kirchnerismo. A los “progres” les molesta la pantalla partida de TN, que deslegitimaba a la presidenta durante el conflicto con el campo, a mi me molestan los “progres” que “trabajan” en canales de TV, diarios y radios subvencionados con publicidad oficial, en los que nunca aparece ni Cobos, ni los campestres y que son utilizados para burlarse de la oposición. Aun cuando el Grupo Clarín haya cometido errores, el memorable escarmiento, de prosperar, no será trivial en términos de libertad. Por eso, los socialistas de Binner, los solanistas, los rionegrinos y los ex aristas que acompañaron el proyecto en diputados serán también responsables de este nuevo paso en la decadencia argentina. Vieron la anécdota y se olvidaron de la estrategia.